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EL Caso SuizO

La historia: el origen del referendo y el origen mismo de Suiza

Antes de ser un país, la Confederación Suiza era una red de Estados (cantones) independientes. Siglos antes de la fundación de Suiza, existía la práctica de enviar emisarios a los pueblos vecinos para negociar distintas materias. El emisario retornaba al pueblo de origen con los acuerdos alcanzados y éstos se presentaban a los ciudadanos para aceptación o rechazo, proceso que se consideraba fundamental para consolidar el acuerdo. De allí nace el concepto referéndum. En latín: re (regresar al origen) + ferre (traer). 

En 1848, luego de una guerra civil entre cantones católicos y protestantes, se organizó un referéndum sobre una nueva Constitución Federal, que le dio la forma a la Suiza que hoy conocemos. En ella se le otorgó a los ciudadanos el derecho a proponer revisiones constitucionales completas, así como el derecho a votar sobre cambios a la constitución (mecanismo de referendo obligatorio). En ese entonces, en Suiza aún no existía un sistema de educación obligatorio y universal. 

En 1869 en Zúrich, el movimiento democrático logró instaurar una nueva Constitución cantonal que otorgaba a los ciudadanos el derecho a proponer y votar sobre nuevas enmiendas a la constitución o incluso a las leyes. Pocos años después, mecanismos similares son instaurados en el resto de los cantones, finalizando en 1891 con la adopción universal de los dos pilares principales de la democracia directa suiza: el referendo opcional y la iniciativa ciudadana. 

Los 3 elementos de la Democracia Directa Moderna Suiza

En Suiza hoy existen estos 3 mecanismos consagrados en su Constitución, todos con más de 120 años de funcionamiento:

  1. Referendo obligatorio: Todos los cambios constitucionales deben ser ratificados por un referendo nacional. Las reglas importantes son decididas por todos los ciudadanos. 
  2. Referendo opcional: Si al menos 50.000 ciudadanos (1% del padrón electoral aprox.) lo solicitan dentro de los 100 primeros días desde la publicación de una ley, dicha ley puede ser revocada vía referendo. El resultado es completamente vinculante: si el electorado rechaza la ley, esta pasa a ser letra muerta.  
  3. Iniciativas ciudadanas: Si al menos 100.000 ciudadanos (2% del padrón electoral aprox.) lo solicitan, se puede someter a referendo una determinada iniciativa de reforma constitucional. El parlamento puede proponer una contrapropuesta previo al referendo para evitar la instancia, propiciando un diálogo entre legisladores y ciudadanos. Si no se llega a acuerdo, se convoca a referendo, pudiendo el electorado elegir entre la iniciativa original, la contrapropuesta del parlamento o ninguna de ellas. El proceso completo es largo, con una duración total de 6 o 7 años. 

Referéndum optativo: modera los nuevos cambios y asegura leyes legitimadas por la ciudadanía

No debemos confundirnos. En Suiza también existen parlamentarios que proponen y votan las nuevas leyes; los mecanismos de democracia directa no reemplazan a la común democracia representativa (la de diputados y senadores que trabajan en un parlamento o congreso).  

Luego de publicada una nueva ley, los ciudadanos suizos cuentan con un plazo de 100 días para juntar 50.000 firmas en oposición a la misma. Esto corresponde a aproximadamente un 1% del padrón electoral (5.4 millones de personas). Si se logra juntar las firmas, la nueva ley se someterá a referéndum nacional en las próximas elecciones, y mientras tanto, la ley no entrará en vigencia. Desde 1874 esto ha ocurrido 183 veces, y también han habido otras 34 oportunidades donde no se han juntado todas las firmas necesarias. 

¿Por qué no se usa más seguido? Muy simple: los políticos, al saber que la ciudadanía cuenta con este mecanismo, simplemente no proponen leyes que pudiesen tener grandes críticas. Esto modera la democracia, le da estabilidad al país y evita la promulgación de leyes corruptas, injustas o auspiciadas a conveniencia por el poder económico. 

Iniciativas ciudadanas: el derecho a proponer un cambio constitucional

El mecanismo de iniciativa ciudadana le permite a un pequeño grupo de personas impulsar un cambio constitucional. Se necesitan al menos 6 personas para redactar la enmienda y publicarla oficialmente, proceso en el que se reciben lineamientos y asesorías de la Cancillería Federal.

Luego comienza un periodo de 18 meses para la recolección de 100.000 o más firmas, correspondientes a aproximadamente un 2% del padrón electoral. 

En caso de ser exitoso el proceso de firmas, el tema ya ha ingresado oficialmente a la agenda nacional, y será turno del Gobierno y el Parlamento de realizar una contrapropuesta. Si la contrapropuesta es valiosa, los impulsores pueden retirar la iniciativa. 

Finalmente, si las partes no llegan a acuerdo, la iniciativa se someterá a referendo. En esa instancia los votantes deberán responder tres preguntas ¿Está de acuerdo con la Iniciativa Ciudadana?¿Está de acuerdo con la contrapropuesta del Parlamento? ¿Prefiere la Iniciativa ciudadana o la contrapropuesta del Parlamento? El resultado, por supuesto, es vinculante: se deberá acatar lo que mande el electorado. 

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Iniciativas ciudadanas hasta el 2017
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de las iniciativas han llegado a ser aprobadas en el voto
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de ellas ha logrado reunir el mínimo de 100.000 firmas
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Los números tras las Iniciativas ciudadanas: los perdedores muchas veces han triunfado

Desde la creación del mecanismo hasta el año 2017 han habido 446 iniciativas ciudadanas:

  • En el  72% de ellas se ha logrado reunir el mínimo de 100.00 firmas
  • En el 47% de ellas se ha logrado llegar al referéndum. Para las demás, el comité decidió retirar su propuesta tras conocer la contrapropuesta del Parlamento.
  • En el 5% de los casos la iniciativa fue aprobada por el referendo e incluida en la Constitución. Esto exigió que tanto la mayoría de los ciudadanos como la mayoría de los cantones la hubiesen aprobado.

Sólo 22 de un total de 446 iniciativas ciudadanas resultaron ganadoras en las elecciones, sin embargo, muchas más han sido tremendamente exitosas. ¿Por qué? Porque los impulsores lograron poner en la agenda nacional un tema que de otra manera no se hubiese priorizado. Los políticos se vieron forzados a avanzar en la materia, generando una contrapropuesta atractiva. Por otro lado, los medios y la sociedad en su totalidad se enfrenta intensamente al asunto, logrando importantes transformaciones sociales y culturales. Este efecto, al margen del triunfo electoral, es sin duda el beneficio más grande que aporta el mecanismo. 

¿Qué cosas han votado en Suiza con mecanismos de Democracia Directa?

Puedes conocer el detalle aquí para cada uno de los tres mecanismos. Se aprecia que desde 1980 en adelante ha aumentado mucho el uso de estas herramientas de la democracia. 

Los temas de los últimos años han sido numerosos y variados: energías limpias, renta básica universal, salario mínimo, impuestos a extranjeros con alto patrimonio, impedimento de pedófilos para trabajar con niños, impuesto a la herencia, seguro de salud universal, financiamento de la infraestructura de trenes, servicio militar obligatorio, financiamiento del aborto, entre otros. 

Puedes conocer el detalle de las votaciones entre 1848 y 2015, con el total de votos, lado ganador  y otros datos relevantes, en la siguiente planilla. La columna G contiene la temática en español. 

¿Quieres saber más?

Lee sobre la Democracia Directa en Suiza y conoce todos los detalles en este interesante documento ilustrado.


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